El imaginario social cómo la sustitución del conocimiento completo del otro por la sobre-generalización de la experiencia particular de unos con otros. Del mismo modo que Kompare, A. (1995) afirma que el imaginario identifica ver con saber, podemos afirmar que en la localidad estudiada los habitantes identifican la experiencia personal parcial con conocimiento total. En un sentido importante las personas investigadas practican un tipo de conocimiento que podemos llamar "metonímico" en la medida en que ellos suponen conocer "todo" respecto de las otras personas sobre la base de la parte que conocen de ellas o creen conocer de ellas. Así surge el imaginario, que cuando es compartido es llamado imaginario social (por ejemplo, "los chilenos son pat'e perro", "los italianos son ruidosos y gesticulan mucho", "los alemanes son gente fría").
La construcción del imaginario social surge desde la necesidad que tienen los seres humanos de conocer y saber para tener una base para actuar, es decir, surge de la necesidad de disponer de "razones" para sus acciones y tomas de decisión. Cuando el conocimiento es incompleto o falta, la tendencia es a reemplazarlo por nociones imaginadas que completan el saber deficitario o que simplemente toman el lugar del conocimiento. Es por estos motivos que los seres humanos han inventado explicaciones para diversas enfermedades cuya naturaleza ignoraban, por ejemplo. Son los motivos por los cuales han inventado mitología para explicarse el origen del mundo y de las cosas. Es un problema de antropología epistemológica, es decir de aquellas características humanas que se hallan en la base de la búsqueda de conocimiento, la así llamada "curiosidad" que los humanos compartimos con los otros primates. Se trata de la necesidad antropológica aparentemente universal de "encontrarle sentido a las cosas" y de "explicarse las cosas y el mundo".
El sentido que tiene el conocimiento para los humanos es, como ya hemos dicho, disponer de razones para decidir cursos de acción que les aseguren una probabilidad de eficacia, es decir, de conseguir sus objetivos. La comunicación es eficaz en la medida en que logra conseguir objetivos en la relación humana. En la situación de conflicto, la eficacia de la conducta comunicativa puede verse seriamente obstaculizada, pero incluso la comunicación conflictiva tiene consecuencias. La comunicación, para que esta tenga consecuencias no es necesario que circule la verdad entre los actores; basta con que circulen las percepciones de acuerdo con el teorema de Thomas, (1928): “lo que se define como real, sea o no verdaderamente real, tiene consecuencias reales”. Aclararemos esto con los siguientes ejemplos. Si el proveedor A define como real que la población que atiende es responsable y amable, entonces, como consecuencia, les entrega responsabilidad y comparte amabilidad con ellos, lo cual puede confirmar la percepción que estos tienen de que los proveedores son amables y ayudadores y en consecuencia habrán usuarios que "pagarán con la misma moneda". En cambio, si el proveedor B define como real que los usuarios son irresponsables y groseros, entonces existe una alta probabilidad de que los atienda a la defensiva y se niegue a asignarles responsabilidades, además de tratarlos con desprecio, lo cual es percibido por los usuarios como una confirmación de la creencia que tienen de que los proveedores son agresivos, por lo cual responde al proveedor con otra agresión, lo cual confirma al proveedor en su creencia de que los usuarios son agresivos y groseros.
Esta característica de la comunicación la podemos caracterizar con un neologismo que procede de la lingüística: "performatizante". Las personas performan conceptos, es decir, traducen sus significados a acciones. El concepto de bondad, por ejemplo, lo traducen a acciones que consideran bondadosas. De un acto comunicativo se puede decir que es "performatizante" en dos sentidos: 1) un acto comunicativo es performatizante en el sentido de que performa significados, o 2) en el sentido de que induce a otros a performar significados. Cuando una persona actúa de tal manera que induce a otra a encolerizarse (es decir, la induce a performar su enojo) ha hecho una comunicación performatizante.
La construcción del imaginario social surge desde la necesidad que tienen los seres humanos de conocer y saber para tener una base para actuar, es decir, surge de la necesidad de disponer de "razones" para sus acciones y tomas de decisión. Cuando el conocimiento es incompleto o falta, la tendencia es a reemplazarlo por nociones imaginadas que completan el saber deficitario o que simplemente toman el lugar del conocimiento. Es por estos motivos que los seres humanos han inventado explicaciones para diversas enfermedades cuya naturaleza ignoraban, por ejemplo. Son los motivos por los cuales han inventado mitología para explicarse el origen del mundo y de las cosas. Es un problema de antropología epistemológica, es decir de aquellas características humanas que se hallan en la base de la búsqueda de conocimiento, la así llamada "curiosidad" que los humanos compartimos con los otros primates. Se trata de la necesidad antropológica aparentemente universal de "encontrarle sentido a las cosas" y de "explicarse las cosas y el mundo".
El sentido que tiene el conocimiento para los humanos es, como ya hemos dicho, disponer de razones para decidir cursos de acción que les aseguren una probabilidad de eficacia, es decir, de conseguir sus objetivos. La comunicación es eficaz en la medida en que logra conseguir objetivos en la relación humana. En la situación de conflicto, la eficacia de la conducta comunicativa puede verse seriamente obstaculizada, pero incluso la comunicación conflictiva tiene consecuencias. La comunicación, para que esta tenga consecuencias no es necesario que circule la verdad entre los actores; basta con que circulen las percepciones de acuerdo con el teorema de Thomas, (1928): “lo que se define como real, sea o no verdaderamente real, tiene consecuencias reales”. Aclararemos esto con los siguientes ejemplos. Si el proveedor A define como real que la población que atiende es responsable y amable, entonces, como consecuencia, les entrega responsabilidad y comparte amabilidad con ellos, lo cual puede confirmar la percepción que estos tienen de que los proveedores son amables y ayudadores y en consecuencia habrán usuarios que "pagarán con la misma moneda". En cambio, si el proveedor B define como real que los usuarios son irresponsables y groseros, entonces existe una alta probabilidad de que los atienda a la defensiva y se niegue a asignarles responsabilidades, además de tratarlos con desprecio, lo cual es percibido por los usuarios como una confirmación de la creencia que tienen de que los proveedores son agresivos, por lo cual responde al proveedor con otra agresión, lo cual confirma al proveedor en su creencia de que los usuarios son agresivos y groseros.
Esta característica de la comunicación la podemos caracterizar con un neologismo que procede de la lingüística: "performatizante". Las personas performan conceptos, es decir, traducen sus significados a acciones. El concepto de bondad, por ejemplo, lo traducen a acciones que consideran bondadosas. De un acto comunicativo se puede decir que es "performatizante" en dos sentidos: 1) un acto comunicativo es performatizante en el sentido de que performa significados, o 2) en el sentido de que induce a otros a performar significados. Cuando una persona actúa de tal manera que induce a otra a encolerizarse (es decir, la induce a performar su enojo) ha hecho una comunicación performatizante.
1.- Bloor, David (1998), Conocimiento e imaginario social, España, Editorial Gedisa S. A.
2.- Díaz, Esther. (1996), La ciencia y el Imaginario social. Buenos Aires, Biblos.
3.- Kompare, Alenka (1995) The Subject between Image and Word. Anthropos 27(1‑2):26‑38.
4.- Spillmann, Kurt; Spillman, Katy. (1991). On Enemy Images and Conflict Resolution. International Social Science Journal 43 (1 (127)): 57-76.
5 Thomas, Williams. (1928). Child in America, New York, USA: Knops.
6.- Searle, John. (1994). Actos de Habla, Madrid, España: Cátedra.
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