jueves, 21 de junio de 2007

COMUNICACIÓN DESDE LA INTERPRETACIÓN DEL MUNDO

Toda comunicación ocurre dentro de una comunidad interpretativa preexistente Fish, (1980). Esta comunidad aprende las reglas de la interpretación como parte del proceso de aprender la cultura de su entorno. Otra manera de afirmar esto, es decir que, desde la perspectiva de las cadenas de la comunicación informal en las comunidades servidas por los Centros de Salud adquieren plena importancia los grupos de comunicación, entre los que encontramos los diversos escenarios comunitarios: las redes familiares, los grupos de amigos, los clubes deportivos, las juntas vecinales, los grupos de iglesia, el Centro de Salud Local, el municipio, etc. Todos estos escenarios son transmisores y receptores de información de todo el sistema global y, por lo tanto, ellos son el sitio donde ocurren los procesos sociales de interpretación mutua (la invención del otro).
Toda comunicación es un proceso interpretativo. Ricoeur, (1984) señala que "podemos interpretar, leer y comprender las acciones de los individuos como si fueran textos para ser leídos. La comprensión de estos textos consiste en atribuirle significado. El significado no está en el texto sino en el lector del texto". Esto puede también ser considerado desde la perspectiva de Fish, (1980) el sentido y la significación de los textos propiamente tales no se encuentra en ellos, ni en los enunciados mismos, sino solamente cuando tanto el destinatario como el autor los producen a través de estrategias interpretativas en que el texto sirve como intermediario y agente provocador de interpretación.
La comunicación en tanto es interpretativa se alimenta de significados. Los significados mismos son manejados y modificados a través de procesos interpretativos usados por los individuos al manejar los conceptos e interactuar con otros individuos. En la conversación narrativa Bebchuk, (1994) indica que el significado emerge en función de las personas que participan en el diálogo. En la conversación con los otros creamos historias (dramas y novelas) en actos de creación colectiva y, en las cuales, todos podemos ser protagonistas o comparsas, los malos o los buenos, los culpables y los inocentes. De este modo, ocurre que todos terminamos viviendo existencias narrativas. En este proceso de vivir nos convertimos en historias; las historias que contamos nosotros mismos Shank, (1990) a la vez que definimos a los otros de acuerdo con las historias que contamos respecto de ellos y, los otros nos convierten en las historias que ellos cuentan de nosotros.
Desde esta perspectiva, la comunicación aparece como un fenómeno relacional en que las personas, la situación, los comportamientos interactúen estrechamente entre ellos formando sistemas circulares de acciones y reacciones, de estímulos y respuestas. En el aspecto sistémico de la comunicación entre usuarios y proveedores, Monge, (1977) sostiene que una perspectiva sistémica proporciona las mejores bases teóricas para el estudio de la comunicación humana. En el enfoque sistémico se encuentra la base de las explicaciones posibles, está el fenómeno de la causalidad circular en la cual las comunicaciones entre los grupos y dentro de los grupos son efecto y a la vez causa de las comunicaciones que circulan; sin que ninguno de los actuantes tenga un control completo sobre el proceso comunicacional.
Hacer una aproximación sistémica de comunicación conduce a interrogarse sobre la estructura y funcionamiento de la interacción, sobre las formas de equilibrio que la regulan y sobre la dinámica que la anima. Además, es necesario, no dejar escapar el sentido que reviste la relación para los sujetos implicados; es decir, mirar hacia la interioridad de las interacciones (proceso de acción / reacción), entrando así al campo de la intersubjetividad. Esta perspectiva no deja de lado el hecho de que el análisis de la interacción social, como proceso de comunicación, implica conocer el marco que designa las estructuras espaciales temporales en las que se produce la interacción. El contexto no es más que el simple entorno de la interacción, al ser el conjunto interpretado de circunstancias en las que se insertan los hechos comunicacionales.
El papel del espacio como escenario de la interacción compete a la proxémica, término creado por E.T. Hall (citado por Marc y Picard, 1992) y que designa “ El conjunto de observaciones y teorías que concierne al uso que el hombre hace del espacio como producto cultural especifico”. En este contexto, comprendemos que el espacio es un elemento activo en la determinación de la comunicación. Por ejemplo, "mi jefe en la oficina, ya no es mi jefe cuando nos encontramos sentados, lado a lado, en la sala del cinematógrafo".
Desde el punto de vista de la interacción social, el Centro de Salud aparece como un organismo que tiene una estructura estable, obedece a ciertas reglas de funcionamiento y persigue funciones sociales definidas, posee un conjunto estructurado de valores, normas, roles, formas de conducta y relación.
Por otro lado, Salazar, (1998) señala que la familia es la encargada de gestionar la vida privada cotidiana de sus miembros en cuanto administra los recursos para vivir al nivel de satisfacción posible de las necesidades. Es así como, en la medida en que el ser humano participa en actividades significativas; es decir, actúa desde sus interpretaciones de los hechos que le toca vivir, crea su realidad y la del mundo a su alrededor en forma activa (Matza, 1996).
La comunicación puede ser definida, de acuerdo a Marc y Picard (1992), como un sistema abierto de interacciones. Esto significa que aquello que sucede entre los interactuantes no se desenvuelve nunca en un encuentro a solas, cerrado, en un vacío social, sino que, se inscribe en un contexto donde se ha indicado cuáles pueden ser los niveles significativos (co-texto, inter-texto, marco, situación.).
Como sistema abierto obedece a ciertos principios:
El Principio de Totalidad implica que un sistema no es una simple suma de elementos sino que posee características propias, diferentes de los elementos tomados aisladamente. De esta manera, un grupo no es un conglomerado de individuos sino que responde a una dinámica específica que no puede deducirse de los rasgos de cada participante. Esto es lo que hace que existan procesos de grupos reconocibles en diferentes situaciones independientes de los individuos que componen uno u otro particular. De la misma manera, la interacción no puede ser comprendida como la acción de un sujeto sobre otro sujeto. Por ejemplo, la relación madre-niño no puede comprenderse como la influencia del comportamiento maternal sobre el niño, sino que como un ajuste recíproco, situado en el contexto familiar, es decir, en el conjunto de interacciones entre los miembros de la familia.
El Principio de Causalidad significa que el comportamiento de cada uno forma parte de un juego complicado de implicaciones mutuas, de acciones y retroacciones.
El Principio de Regulación designa el hecho de que no existe comunicación que obedezca a un mínimo de reglas, normas y convencimientos (códigos semióticos, reglas conversacionales, normas y rituales socioculturales...). Estas reglas tienden a estabilizar la interacción y a favorecer las situaciones de equilibrio, mientras que otras fuerzas empujan, al contrario, a la desregularización, al cambio, y a la innovación.
La comunicación no es proceso lineal entre un emisor y un receptor, sino que un proceso interactivo, en el cual, los interlocutores ocupan alternativamente una y otra posición. Desde el punto de vista de los sistemas sociales, la comunicación provoca comunicaciones, en la medida en que la comunicación puede ser caracterizada como acción y, por consiguiente, pueda atribuirse a un actor determinado y no a otro Luhmann, (1984), (citado por Rodríguez y Arnold, 1990). Así, la comunicación generará reacciones comunicativas; es decir, otras comunicaciones con lo que se asegura la autopoiesis sistémica.
La comunicación es un proceso en el cual no interviene solo la palabra o el símbolo: cuando dos personas interactúan en situación de co-presencia, la percepción que cada uno tiene del otro es también portadora de significaciones. Se apoya sobre todo, en un conjunto de elementos paralingüísticos tales como la apariencia física, el vestuario, los gestos , la mímica, la mirada; todo lo cual contextualiza la comunicación, y la con-nota. Así determina las reacciones de respuesta (Marc y Picard 1992). Según Ersek, (1992) las representaciones personales y colectivas desde las cuales surgen las comunicaciones entre las personas y los grupos, se forman y se transforman en sociales, a través de lo que se llama procesos de negociación de la realidad, lo que forman parte de lo que se ha llamado conversación social. En la vida social los actores están en un continuo proceso de comentario (contar historias) en cadena respecto de las cosas y con respecto a los otros. La negociación de la realidad es un tipo de conversación, en la cual los conversantes confirman y desconfirman mutuamente sus percepciones. A partir de las confirmaciones y desconfirmaciones mutuas, los grupos estables llegan a crear un consenso colectivamente confirmado, un conjunto compartido de modelos descriptivos y explicativos de las cosas y de los otros; es decir, representaciones sociales de esas cosas y sujetos participantes del motivo de conversación. De este modo, los grupos llegan a crear consensos que luego influyen en sus comunicaciones. Así, por ejemplo, los grupos pueden llegar a confirmar la mala fama de un Centro de Salud, de tal modo que la conversación de los usuarios entre si genera confirmaciones de mala atención o mal trato que sufren en el proceso, de ser experiencias individuales a ser experiencias comun-denominador y por lo tanto, se constituyen en representaciones sociales. La negociación de realidad es un proceso cotidiano por el cual los sujetos confirman o desconfirman sus creencias a través de compararlas con las de los demás en la conversación social o en el dialogo interior consigo mismo. Así resulta que el fin de toda conversación parece ser confirmar el compromiso propio y de los demás respecto de las verdades en que cada uno cree.
En este tipo de conversación hay una estrategia espontánea de verificación que Ersek, (1992) describe como un proceso en que las personas en comunicación evalúan la información que reciben desde el medio ambiente en relación a su validez, exactitud e importancia con tres criterios:

a. Los criterios compartidos de acuerdo a los cuales los individuos definen que cosas son reales.
b. Los resultados potenciales y observados de los diversos métodos que los individuos aplican para verificar la realidad de las cosas.

c. Los métodos socialmente compartidos que usan los individuos para redifinir las cosas supuestas reales o cambiar su definición de ellas.

Buber, (citado en Selvini, 1981) señala que en la sociedad humana las personas se confirman unas a otras de un modo práctico, de suerte que, una sociedad puede llamarse humana en la medida en que sus miembros se confirman unos a otros; es decir, en la medida en que negocian una imagen compartida de la realidad. La confirmación se vuelve fundamental para que los sujetos puedan estar seguros de sus propias percepciones. Se deduce que todo criterio de realidad es social.
Los estudios sobre negociación de la realidad han puesto de relieve la función de la misma en la creación de la solidez de las percepciones, de la autopercepción, en la construcción de una imagen de sí y, en última instancia, en el alcance de la salud. Asegurar la intersubjetividad y, por lo tanto, el consenso social es uno de los fines de negociar el significado de las señales comunicacionales entre actores comunicantes.
En la conversación con el otro se modelan y se reconstruyen los mundos personales, Bebchuk, (1994) indica que esto sólo es posible si hay diálogo aunque sea conflictivo. Cuando este diálogo es conflictivo es necesario negociar consensos y probablemente introducir instancias mediadoras para llegar a establecer interpretaciones de la realidad que favorezcan la colaboración y la solidaridad, por ejemplo.
Lo que los individuos confirman o desconfirman en los procesos de comunicación es el significado de las cosas y de las acciones propias y de los otros, es decir, se negocian las interpretaciones. La negociación se da en la esfera del lenguaje y en el plano de la organización conceptual de la realidad, siendo esta conceptualización la propia organización de la realidad. En este punto es útil la teoría del interaccionismo simbólico para comprender la negociación de los significados y señales que comparten los individuos. El supuesto básico de este enfoque teórico es que el lenguaje no refleja la realidad sino que construye la realidad, interpretándola. El lenguaje aparece como un instrumento por medio del cual interpretamos la realidad, y nos provee de esquemas mentales predeterminados para interpretar el mundo. Estos esquemas mentales tienen carácter clasificatorio, y ello me permite responder preguntas del tipo, ¿QUÉ ES ÉSTO?... La comunicación es también un proceso psicológico, en que la recepción de un mensaje no es un registro pasivo de un fenómeno físico, es una actitud activa de escuchar en que intervienen múltiples factores (de selección, de interferencia...) que regulan la interpretación del mensaje. Marc y Picard (1992). Dentro de esta multiplicidad de factores se halla la participación del imaginario social.

EL IMAGINARIO SOCIAL

El imaginario social cómo la sustitución del conocimiento completo del otro por la sobre-generalización de la experiencia particular de unos con otros. Del mismo modo que Kompare, A. (1995) afirma que el imaginario identifica ver con saber, podemos afirmar que en la localidad estudiada los habitantes identifican la experiencia personal parcial con conocimiento total. En un sentido importante las personas investigadas practican un tipo de conocimiento que podemos llamar "metonímico" en la medida en que ellos suponen conocer "todo" respecto de las otras personas sobre la base de la parte que conocen de ellas o creen conocer de ellas. Así surge el imaginario, que cuando es compartido es llamado imaginario social (por ejemplo, "los chilenos son pat'e perro", "los italianos son ruidosos y gesticulan mucho", "los alemanes son gente fría").
La construcción del imaginario social surge desde la necesidad que tienen los seres humanos de conocer y saber para tener una base para actuar, es decir, surge de la necesidad de disponer de "razones" para sus acciones y tomas de decisión. Cuando el conocimiento es incompleto o falta, la tendencia es a reemplazarlo por nociones imaginadas que completan el saber deficitario o que simplemente toman el lugar del conocimiento. Es por estos motivos que los seres humanos han inventado explicaciones para diversas enfermedades cuya naturaleza ignoraban, por ejemplo. Son los motivos por los cuales han inventado mitología para explicarse el origen del mundo y de las cosas. Es un problema de antropología epistemológica, es decir de aquellas características humanas que se hallan en la base de la búsqueda de conocimiento, la así llamada "curiosidad" que los humanos compartimos con los otros primates. Se trata de la necesidad antropológica aparentemente universal de "encontrarle sentido a las cosas" y de "explicarse las cosas y el mundo".
El sentido que tiene el conocimiento para los humanos es, como ya hemos dicho, disponer de razones para decidir cursos de acción que les aseguren una probabilidad de eficacia, es decir, de conseguir sus objetivos. La comunicación es eficaz en la medida en que logra conseguir objetivos en la relación humana. En la situación de conflicto, la eficacia de la conducta comunicativa puede verse seriamente obstaculizada, pero incluso la comunicación conflictiva tiene consecuencias. La comunicación, para que esta tenga consecuencias no es necesario que circule la verdad entre los actores; basta con que circulen las percepciones de acuerdo con el teorema de Thomas, (1928): “lo que se define como real, sea o no verdaderamente real, tiene consecuencias reales”. Aclararemos esto con los siguientes ejemplos. Si el proveedor A define como real que la población que atiende es responsable y amable, entonces, como consecuencia, les entrega responsabilidad y comparte amabilidad con ellos, lo cual puede confirmar la percepción que estos tienen de que los proveedores son amables y ayudadores y en consecuencia habrán usuarios que "pagarán con la misma moneda". En cambio, si el proveedor B define como real que los usuarios son irresponsables y groseros, entonces existe una alta probabilidad de que los atienda a la defensiva y se niegue a asignarles responsabilidades, además de tratarlos con desprecio, lo cual es percibido por los usuarios como una confirmación de la creencia que tienen de que los proveedores son agresivos, por lo cual responde al proveedor con otra agresión, lo cual confirma al proveedor en su creencia de que los usuarios son agresivos y groseros.
Esta característica de la comunicación la podemos caracterizar con un neologismo que procede de la lingüística: "performatizante". Las personas performan conceptos, es decir, traducen sus significados a acciones. El concepto de bondad, por ejemplo, lo traducen a acciones que consideran bondadosas. De un acto comunicativo se puede decir que es "performatizante" en dos sentidos: 1) un acto comunicativo es performatizante en el sentido de que performa significados, o 2) en el sentido de que induce a otros a performar significados. Cuando una persona actúa de tal manera que induce a otra a encolerizarse (es decir, la induce a performar su enojo) ha hecho una comunicación performatizante.

1.- Bloor, David (1998), Conocimiento e imaginario social, España, Editorial Gedisa S. A.
2.- Díaz, Esther. (1996), La ciencia y el Imaginario social. Buenos Aires, Biblos.
3.- Kompare, Alenka (1995) The Subject between Image and Word. Anthropos 27(1‑2):26‑38.
4.- Spillmann, Kurt; Spillman, Katy. (1991). On Enemy Images and Conflict Resolution. International Social Science Journal 43 (1 (127)): 57-76.
5 Thomas, Williams. (1928). Child in America, New York, USA: Knops.
6.- Searle, John. (1994). Actos de Habla, Madrid, España: Cátedra.

jueves, 14 de junio de 2007

LA TACTICA DEL CAMBIO

•El arte es mágico porque nos conecta con nuestras emociones...

•Por lo tanto, la forma en que intervenimos a las familias, también es arte

•es el arte de utilizar, los recursos, habilidades, conocimientos, creencias, motivación, comportamiento, síntomas, red social, circunstancias e idiosincrasias personales

para conducirlos a los resultados que ellos quieren lograr