martes, 29 de diciembre de 2009

Vivimos en un mundo, vivimos construyendo el mundo, vivimos en un mundo construido por nosotros mismos

Todo es según la perspectiva con que observe el observador.

Todo es según el nivel de abtraciones con que se mire.

Todo es según el diseño del mapa con que mire el observador

Todo es según los distingos que se tracen en la observación

Todo es según el tipo de interacciones con que se actúe

Todo es según la realidad que se construya.

Todo es según el cristal con que se mire.

Asumir constructivamente las relaciones humanas implica:

El respeto por nuestras propias opiniones, respetando las opiniones del otro. Sugiere una noción de mayor compromiso, al asumir nuestras propias construcciones, pero no como verdades absolutas, sino como patrimonio de ver las cosas desde nuestros puntos de observación. Así nos convertimos en seres comprensivos al entender que los otros poseen otras estructuras conceptuales, que perciben, sensacionan, experiencian de una forma diferente y también esto provoca una noción de mayor libertad, flexibilizando nuestros parámetros personales, comprendiendo al otro, respetando sus construcciones y comprometiéndose con las propias.

Comunicación e Interacción


El funcionamiento familiar depende de la forma como se intercomunican sus miembros. Cada familia tiene un estilo especial de transmitir información y afectos, así como una forma peculiar de utilizar los canales verbales, paraverbales y no verbal. Los padres tienen una función importante en el aprendizaje de los canales de comunicación de los hijos, modificando o reafirmando las propuestas que realizan sus hijos.

viernes, 18 de diciembre de 2009

Seminario de Física Cuántica


Después de su gran éxito con su seminario a mediados de septiembre en Santiago, Peter von Buengner estará en la zona de Los Ángeles para dar un seminario sobre QUANTEC


Sábado, 9 de enero 2010
Inscripciones: Sra. Dora Silva en Los Ángeles (Bio-Bio)
Representante CHILE

en el hotel SHERATON FOUR POINTS

Celular (56-9) 9 789 16 47 desde las 16:00 hasta las 19:30 horas

email: dora.silva1@gmail.com Valor: $ 15.000 (pagadero con la acreditación)


Aplicación de la física cuántica como terápia en seres humanos, animales y en la agricultura

jueves, 21 de junio de 2007

COMUNICACIÓN DESDE LA INTERPRETACIÓN DEL MUNDO

Toda comunicación ocurre dentro de una comunidad interpretativa preexistente Fish, (1980). Esta comunidad aprende las reglas de la interpretación como parte del proceso de aprender la cultura de su entorno. Otra manera de afirmar esto, es decir que, desde la perspectiva de las cadenas de la comunicación informal en las comunidades servidas por los Centros de Salud adquieren plena importancia los grupos de comunicación, entre los que encontramos los diversos escenarios comunitarios: las redes familiares, los grupos de amigos, los clubes deportivos, las juntas vecinales, los grupos de iglesia, el Centro de Salud Local, el municipio, etc. Todos estos escenarios son transmisores y receptores de información de todo el sistema global y, por lo tanto, ellos son el sitio donde ocurren los procesos sociales de interpretación mutua (la invención del otro).
Toda comunicación es un proceso interpretativo. Ricoeur, (1984) señala que "podemos interpretar, leer y comprender las acciones de los individuos como si fueran textos para ser leídos. La comprensión de estos textos consiste en atribuirle significado. El significado no está en el texto sino en el lector del texto". Esto puede también ser considerado desde la perspectiva de Fish, (1980) el sentido y la significación de los textos propiamente tales no se encuentra en ellos, ni en los enunciados mismos, sino solamente cuando tanto el destinatario como el autor los producen a través de estrategias interpretativas en que el texto sirve como intermediario y agente provocador de interpretación.
La comunicación en tanto es interpretativa se alimenta de significados. Los significados mismos son manejados y modificados a través de procesos interpretativos usados por los individuos al manejar los conceptos e interactuar con otros individuos. En la conversación narrativa Bebchuk, (1994) indica que el significado emerge en función de las personas que participan en el diálogo. En la conversación con los otros creamos historias (dramas y novelas) en actos de creación colectiva y, en las cuales, todos podemos ser protagonistas o comparsas, los malos o los buenos, los culpables y los inocentes. De este modo, ocurre que todos terminamos viviendo existencias narrativas. En este proceso de vivir nos convertimos en historias; las historias que contamos nosotros mismos Shank, (1990) a la vez que definimos a los otros de acuerdo con las historias que contamos respecto de ellos y, los otros nos convierten en las historias que ellos cuentan de nosotros.
Desde esta perspectiva, la comunicación aparece como un fenómeno relacional en que las personas, la situación, los comportamientos interactúen estrechamente entre ellos formando sistemas circulares de acciones y reacciones, de estímulos y respuestas. En el aspecto sistémico de la comunicación entre usuarios y proveedores, Monge, (1977) sostiene que una perspectiva sistémica proporciona las mejores bases teóricas para el estudio de la comunicación humana. En el enfoque sistémico se encuentra la base de las explicaciones posibles, está el fenómeno de la causalidad circular en la cual las comunicaciones entre los grupos y dentro de los grupos son efecto y a la vez causa de las comunicaciones que circulan; sin que ninguno de los actuantes tenga un control completo sobre el proceso comunicacional.
Hacer una aproximación sistémica de comunicación conduce a interrogarse sobre la estructura y funcionamiento de la interacción, sobre las formas de equilibrio que la regulan y sobre la dinámica que la anima. Además, es necesario, no dejar escapar el sentido que reviste la relación para los sujetos implicados; es decir, mirar hacia la interioridad de las interacciones (proceso de acción / reacción), entrando así al campo de la intersubjetividad. Esta perspectiva no deja de lado el hecho de que el análisis de la interacción social, como proceso de comunicación, implica conocer el marco que designa las estructuras espaciales temporales en las que se produce la interacción. El contexto no es más que el simple entorno de la interacción, al ser el conjunto interpretado de circunstancias en las que se insertan los hechos comunicacionales.
El papel del espacio como escenario de la interacción compete a la proxémica, término creado por E.T. Hall (citado por Marc y Picard, 1992) y que designa “ El conjunto de observaciones y teorías que concierne al uso que el hombre hace del espacio como producto cultural especifico”. En este contexto, comprendemos que el espacio es un elemento activo en la determinación de la comunicación. Por ejemplo, "mi jefe en la oficina, ya no es mi jefe cuando nos encontramos sentados, lado a lado, en la sala del cinematógrafo".
Desde el punto de vista de la interacción social, el Centro de Salud aparece como un organismo que tiene una estructura estable, obedece a ciertas reglas de funcionamiento y persigue funciones sociales definidas, posee un conjunto estructurado de valores, normas, roles, formas de conducta y relación.
Por otro lado, Salazar, (1998) señala que la familia es la encargada de gestionar la vida privada cotidiana de sus miembros en cuanto administra los recursos para vivir al nivel de satisfacción posible de las necesidades. Es así como, en la medida en que el ser humano participa en actividades significativas; es decir, actúa desde sus interpretaciones de los hechos que le toca vivir, crea su realidad y la del mundo a su alrededor en forma activa (Matza, 1996).
La comunicación puede ser definida, de acuerdo a Marc y Picard (1992), como un sistema abierto de interacciones. Esto significa que aquello que sucede entre los interactuantes no se desenvuelve nunca en un encuentro a solas, cerrado, en un vacío social, sino que, se inscribe en un contexto donde se ha indicado cuáles pueden ser los niveles significativos (co-texto, inter-texto, marco, situación.).
Como sistema abierto obedece a ciertos principios:
El Principio de Totalidad implica que un sistema no es una simple suma de elementos sino que posee características propias, diferentes de los elementos tomados aisladamente. De esta manera, un grupo no es un conglomerado de individuos sino que responde a una dinámica específica que no puede deducirse de los rasgos de cada participante. Esto es lo que hace que existan procesos de grupos reconocibles en diferentes situaciones independientes de los individuos que componen uno u otro particular. De la misma manera, la interacción no puede ser comprendida como la acción de un sujeto sobre otro sujeto. Por ejemplo, la relación madre-niño no puede comprenderse como la influencia del comportamiento maternal sobre el niño, sino que como un ajuste recíproco, situado en el contexto familiar, es decir, en el conjunto de interacciones entre los miembros de la familia.
El Principio de Causalidad significa que el comportamiento de cada uno forma parte de un juego complicado de implicaciones mutuas, de acciones y retroacciones.
El Principio de Regulación designa el hecho de que no existe comunicación que obedezca a un mínimo de reglas, normas y convencimientos (códigos semióticos, reglas conversacionales, normas y rituales socioculturales...). Estas reglas tienden a estabilizar la interacción y a favorecer las situaciones de equilibrio, mientras que otras fuerzas empujan, al contrario, a la desregularización, al cambio, y a la innovación.
La comunicación no es proceso lineal entre un emisor y un receptor, sino que un proceso interactivo, en el cual, los interlocutores ocupan alternativamente una y otra posición. Desde el punto de vista de los sistemas sociales, la comunicación provoca comunicaciones, en la medida en que la comunicación puede ser caracterizada como acción y, por consiguiente, pueda atribuirse a un actor determinado y no a otro Luhmann, (1984), (citado por Rodríguez y Arnold, 1990). Así, la comunicación generará reacciones comunicativas; es decir, otras comunicaciones con lo que se asegura la autopoiesis sistémica.
La comunicación es un proceso en el cual no interviene solo la palabra o el símbolo: cuando dos personas interactúan en situación de co-presencia, la percepción que cada uno tiene del otro es también portadora de significaciones. Se apoya sobre todo, en un conjunto de elementos paralingüísticos tales como la apariencia física, el vestuario, los gestos , la mímica, la mirada; todo lo cual contextualiza la comunicación, y la con-nota. Así determina las reacciones de respuesta (Marc y Picard 1992). Según Ersek, (1992) las representaciones personales y colectivas desde las cuales surgen las comunicaciones entre las personas y los grupos, se forman y se transforman en sociales, a través de lo que se llama procesos de negociación de la realidad, lo que forman parte de lo que se ha llamado conversación social. En la vida social los actores están en un continuo proceso de comentario (contar historias) en cadena respecto de las cosas y con respecto a los otros. La negociación de la realidad es un tipo de conversación, en la cual los conversantes confirman y desconfirman mutuamente sus percepciones. A partir de las confirmaciones y desconfirmaciones mutuas, los grupos estables llegan a crear un consenso colectivamente confirmado, un conjunto compartido de modelos descriptivos y explicativos de las cosas y de los otros; es decir, representaciones sociales de esas cosas y sujetos participantes del motivo de conversación. De este modo, los grupos llegan a crear consensos que luego influyen en sus comunicaciones. Así, por ejemplo, los grupos pueden llegar a confirmar la mala fama de un Centro de Salud, de tal modo que la conversación de los usuarios entre si genera confirmaciones de mala atención o mal trato que sufren en el proceso, de ser experiencias individuales a ser experiencias comun-denominador y por lo tanto, se constituyen en representaciones sociales. La negociación de realidad es un proceso cotidiano por el cual los sujetos confirman o desconfirman sus creencias a través de compararlas con las de los demás en la conversación social o en el dialogo interior consigo mismo. Así resulta que el fin de toda conversación parece ser confirmar el compromiso propio y de los demás respecto de las verdades en que cada uno cree.
En este tipo de conversación hay una estrategia espontánea de verificación que Ersek, (1992) describe como un proceso en que las personas en comunicación evalúan la información que reciben desde el medio ambiente en relación a su validez, exactitud e importancia con tres criterios:

a. Los criterios compartidos de acuerdo a los cuales los individuos definen que cosas son reales.
b. Los resultados potenciales y observados de los diversos métodos que los individuos aplican para verificar la realidad de las cosas.

c. Los métodos socialmente compartidos que usan los individuos para redifinir las cosas supuestas reales o cambiar su definición de ellas.

Buber, (citado en Selvini, 1981) señala que en la sociedad humana las personas se confirman unas a otras de un modo práctico, de suerte que, una sociedad puede llamarse humana en la medida en que sus miembros se confirman unos a otros; es decir, en la medida en que negocian una imagen compartida de la realidad. La confirmación se vuelve fundamental para que los sujetos puedan estar seguros de sus propias percepciones. Se deduce que todo criterio de realidad es social.
Los estudios sobre negociación de la realidad han puesto de relieve la función de la misma en la creación de la solidez de las percepciones, de la autopercepción, en la construcción de una imagen de sí y, en última instancia, en el alcance de la salud. Asegurar la intersubjetividad y, por lo tanto, el consenso social es uno de los fines de negociar el significado de las señales comunicacionales entre actores comunicantes.
En la conversación con el otro se modelan y se reconstruyen los mundos personales, Bebchuk, (1994) indica que esto sólo es posible si hay diálogo aunque sea conflictivo. Cuando este diálogo es conflictivo es necesario negociar consensos y probablemente introducir instancias mediadoras para llegar a establecer interpretaciones de la realidad que favorezcan la colaboración y la solidaridad, por ejemplo.
Lo que los individuos confirman o desconfirman en los procesos de comunicación es el significado de las cosas y de las acciones propias y de los otros, es decir, se negocian las interpretaciones. La negociación se da en la esfera del lenguaje y en el plano de la organización conceptual de la realidad, siendo esta conceptualización la propia organización de la realidad. En este punto es útil la teoría del interaccionismo simbólico para comprender la negociación de los significados y señales que comparten los individuos. El supuesto básico de este enfoque teórico es que el lenguaje no refleja la realidad sino que construye la realidad, interpretándola. El lenguaje aparece como un instrumento por medio del cual interpretamos la realidad, y nos provee de esquemas mentales predeterminados para interpretar el mundo. Estos esquemas mentales tienen carácter clasificatorio, y ello me permite responder preguntas del tipo, ¿QUÉ ES ÉSTO?... La comunicación es también un proceso psicológico, en que la recepción de un mensaje no es un registro pasivo de un fenómeno físico, es una actitud activa de escuchar en que intervienen múltiples factores (de selección, de interferencia...) que regulan la interpretación del mensaje. Marc y Picard (1992). Dentro de esta multiplicidad de factores se halla la participación del imaginario social.

EL IMAGINARIO SOCIAL

El imaginario social cómo la sustitución del conocimiento completo del otro por la sobre-generalización de la experiencia particular de unos con otros. Del mismo modo que Kompare, A. (1995) afirma que el imaginario identifica ver con saber, podemos afirmar que en la localidad estudiada los habitantes identifican la experiencia personal parcial con conocimiento total. En un sentido importante las personas investigadas practican un tipo de conocimiento que podemos llamar "metonímico" en la medida en que ellos suponen conocer "todo" respecto de las otras personas sobre la base de la parte que conocen de ellas o creen conocer de ellas. Así surge el imaginario, que cuando es compartido es llamado imaginario social (por ejemplo, "los chilenos son pat'e perro", "los italianos son ruidosos y gesticulan mucho", "los alemanes son gente fría").
La construcción del imaginario social surge desde la necesidad que tienen los seres humanos de conocer y saber para tener una base para actuar, es decir, surge de la necesidad de disponer de "razones" para sus acciones y tomas de decisión. Cuando el conocimiento es incompleto o falta, la tendencia es a reemplazarlo por nociones imaginadas que completan el saber deficitario o que simplemente toman el lugar del conocimiento. Es por estos motivos que los seres humanos han inventado explicaciones para diversas enfermedades cuya naturaleza ignoraban, por ejemplo. Son los motivos por los cuales han inventado mitología para explicarse el origen del mundo y de las cosas. Es un problema de antropología epistemológica, es decir de aquellas características humanas que se hallan en la base de la búsqueda de conocimiento, la así llamada "curiosidad" que los humanos compartimos con los otros primates. Se trata de la necesidad antropológica aparentemente universal de "encontrarle sentido a las cosas" y de "explicarse las cosas y el mundo".
El sentido que tiene el conocimiento para los humanos es, como ya hemos dicho, disponer de razones para decidir cursos de acción que les aseguren una probabilidad de eficacia, es decir, de conseguir sus objetivos. La comunicación es eficaz en la medida en que logra conseguir objetivos en la relación humana. En la situación de conflicto, la eficacia de la conducta comunicativa puede verse seriamente obstaculizada, pero incluso la comunicación conflictiva tiene consecuencias. La comunicación, para que esta tenga consecuencias no es necesario que circule la verdad entre los actores; basta con que circulen las percepciones de acuerdo con el teorema de Thomas, (1928): “lo que se define como real, sea o no verdaderamente real, tiene consecuencias reales”. Aclararemos esto con los siguientes ejemplos. Si el proveedor A define como real que la población que atiende es responsable y amable, entonces, como consecuencia, les entrega responsabilidad y comparte amabilidad con ellos, lo cual puede confirmar la percepción que estos tienen de que los proveedores son amables y ayudadores y en consecuencia habrán usuarios que "pagarán con la misma moneda". En cambio, si el proveedor B define como real que los usuarios son irresponsables y groseros, entonces existe una alta probabilidad de que los atienda a la defensiva y se niegue a asignarles responsabilidades, además de tratarlos con desprecio, lo cual es percibido por los usuarios como una confirmación de la creencia que tienen de que los proveedores son agresivos, por lo cual responde al proveedor con otra agresión, lo cual confirma al proveedor en su creencia de que los usuarios son agresivos y groseros.
Esta característica de la comunicación la podemos caracterizar con un neologismo que procede de la lingüística: "performatizante". Las personas performan conceptos, es decir, traducen sus significados a acciones. El concepto de bondad, por ejemplo, lo traducen a acciones que consideran bondadosas. De un acto comunicativo se puede decir que es "performatizante" en dos sentidos: 1) un acto comunicativo es performatizante en el sentido de que performa significados, o 2) en el sentido de que induce a otros a performar significados. Cuando una persona actúa de tal manera que induce a otra a encolerizarse (es decir, la induce a performar su enojo) ha hecho una comunicación performatizante.

1.- Bloor, David (1998), Conocimiento e imaginario social, España, Editorial Gedisa S. A.
2.- Díaz, Esther. (1996), La ciencia y el Imaginario social. Buenos Aires, Biblos.
3.- Kompare, Alenka (1995) The Subject between Image and Word. Anthropos 27(1‑2):26‑38.
4.- Spillmann, Kurt; Spillman, Katy. (1991). On Enemy Images and Conflict Resolution. International Social Science Journal 43 (1 (127)): 57-76.
5 Thomas, Williams. (1928). Child in America, New York, USA: Knops.
6.- Searle, John. (1994). Actos de Habla, Madrid, España: Cátedra.

jueves, 14 de junio de 2007

LA TACTICA DEL CAMBIO

•El arte es mágico porque nos conecta con nuestras emociones...

•Por lo tanto, la forma en que intervenimos a las familias, también es arte

•es el arte de utilizar, los recursos, habilidades, conocimientos, creencias, motivación, comportamiento, síntomas, red social, circunstancias e idiosincrasias personales

para conducirlos a los resultados que ellos quieren lograr

miércoles, 21 de junio de 2000

EL IMAGINARIO EN LA COMUNICACIÓN.

La vida en sociedad se constituye desde el imaginario; puesto que, ningún miembro de una sociedad dada conoce la realidad concreta total de todo lo que su mundo incluye y, constituye el supuesto de todo lo que el sujeto hace, piensa y siente. Gran parte de ese mundo debe inferirlo, imaginarlo, reinventarlo con los indicios que puede recoger desde su experiencia limitada. Vive haciendo inferencias y deducciones, desde lo que sabe a lo que no sabe o pone en duda.
Esta imaginación del mundo es un proceso necesario, socialmente compartido y socialmente aprendido, que involucra la imaginación de los actores individuales. En la medida que en el proceso estos actores negocian la realidad entre ellos, ellos mismos acogen y desarrollan las consecuencias del consenso social, incluyendo en este consenso las áreas imaginadas, tales como, "nosotros los chilenos o ellos los peruanos", o "nosotros los pobres y ellos los ricos", "nosotros los usuarios y ellos los proveedores".
El imaginario llena las lagunas y vacíos que el conocimiento limitado de la realidad deja en la comprensión de las cosas y en los actores de los hechos comunicativos-colectivos. También hay sujetos que manejan el imaginario sencillamente para inventar realidades por su cuenta con el objetivo de controlar la conducta de los actores involucrados (crear un nuevo partido político, por ejemplo o escribir una nueva novela, o crear una nueva interpretación de los hechos históricos conocidos). Este es el caso de Japón cuando se imaginó que uno de los principales atributos de la belleza femenina era tener pies pequeños. Es por eso que, a las niñas desde muy pequeñas se les vendaban los pies para impedir, en lo posible, que les crecieran. Otro caso parecido ocurrió en Occidente, en el siglo pasado, cuando los hombres imaginaban que una mujer para ser hermosa debía estar entrada en carnes. Es por eso, que las primeras divas del cine mudo, entre plumas y joyas, lucían también su sobrepeso en los brazos de sus musculosos galanes. Actualmente, por el contrario, el ideal de belleza femenina imaginado es del orden de la delgadez. Como resultado de ello, las adolescentes enferman y, a veces, mueren en su afán de parecer etéreas. La anorexia y la bulimia son enfermedades estetico-sociales; es decir, de la imaginación.
Estos son algunos ejemplos de conductas regidas por diferentes imaginarios sociales, a partir de los cuales se producen los valores, las apreciaciones, los gustos, los ideales y las conductas de las personas que conforman una cultura
La imaginación que crea al imaginario es una facultad psicológica individual que juega con las representaciones. Las recrea. inventa otras realidades posibles (o imposibles). Es una actividad creativa del espíritu individual. La imaginación es un cuestionamiento permanente de la realidad establecida. El imaginario, en cambio, no es la suma de todas las imaginaciones singulares. No es tampoco un producto acabado y pasivo. Por el contrario, es el efecto dinámico de una compleja red de relaciones entre discurso y practicas sociales. El imaginario social imaginado desde los actores individuales como supuesto consenso colectivo, interactúa con las individualidades. En su forma mas objetiva (“objetivada” por el consenso, podríamos decir) el imaginario se constituye a partir de las coincidencias valorativas de las personas; pero también de las resistencias. Se manifiesta y se confirma o desconfirma en lo simbólico (lenguaje y valores) y en el accionar concreto entre las personas (prácticas sociales).
No obstante, cuando el imaginario se libera de las individualidades cobra forma propia así suele transformarse en una sobre-generalización del tipo "todos los argentinos son prepotentes" o "todos los norteamericanos son veraces y honestos"; Así por una especie de astucia del dispositivo se convierte en un proceso sin sujeto individual que lo afirme como autor preciso. El imaginario adquiere independencia respecto de los sujetos. Tiene una dinámica propia. Se instala en las distintas instituciones que componen la sociedad. Actúa en todas las instancias sociales, puesto que todas esas instancias se producen en alguna institución.
El imaginario comienza a actuar como tal, tan pronto como adquiere independencia de las voluntades individuales; aunque paradójicamente necesita de ellas para materializarse. La gente a partir de la valoración imaginaria colectiva dispone de parámetros epocales para juzgar y para actuar. Pero los juicios y las actuaciones de la gente inciden también en el dispositivo imaginario, el cual, como contrapartida funciona como idea regulativa de las conductas. Por ejemplo, las conductas consideradas correctas dentro de un grupo social, las realizan las personas, pero aspirando a ciertos ideales o modelos que se consideran dignos de ser seguidos. Esos paradigmas son las ideas que regulan la educación, las aspiraciones, las expectativas y los valores éticos y estéticos, económicos, políticos, religiosos y de salud de una comunidad. Pero todas esas categorías no salieron de la nada, sino que, se gestaron en función del imaginario social cuyas formulaciones crean una interacción entre valoraciones individuales y valoraciones colectivas (Díaz, 1996).
Para profundizar el concepto de imaginario social en cuanto pauta socialmente compartida que regula la conducta de los integrantes de un grupo social hay que referirse conceptualmente a los conceptos del Otro-generalizado y de grados de libertad.
El Otro Generalizado es el nombre asignado a los otros que son percibidos genéricamente y subjetivamente como portadores de una cultura o sub-cultura que me señala qué pensar, sentir o hacer en los escenarios en que me encuentro con ellos, "mi iglesia y la de otros", "mi familia y la de otros", "las relaciones sociales de mi familia", "mi partido político", "mi equipo de fútbol", "la Policía de mi ciudad", "la Justicia de mi país", son los otros tantos "otro-generalizado" que orientan mi conducta. La mayor parte de lo que hacemos lo ejecutamos bajo la influencia del "otro-generalizado". Esto es, especialmente cierto, en el caso de las normas morales. Constituye parte esencial del nosotros psicosocial. También el “Otro generalizado” expresa la imaginación de los otros como amigos o enemigos, como aliados u opositores, como colaboradores o adversarios.
El creador del concepto de Otro-generalizado fue Mead, (1990) el cual lo creó, para describir como surge el self individual dentro de una cultura específica. Mead, lo define así: "La comunidad o grupo social organizados que da al individuo su unidad de persona pueden ser llamado "el otro generalizado". La actitud del "Otro-generalizado" es la actitud atribuida a toda la comunidad. Así, por ejemplo, en el caso de un grupo social como un equipo de fútbol, el equipo es el "otro generalizado", en la medida en que interviene en la experiencia de cualquiera de los miembros individuales de él." (Mead, 1990). El Otro-generalizado internalizado por los individuos es el origen del control que la sociedad ejerce sobre sus miembros: Mead, (1990) señala que, "es en la forma del otro- generalizado que los procesos sociales influyen en la conducta de los individuos involucrados en ellos y que los llevan a cabo, es decir, que es en esa forma como la comunidad ejerce control sobre el comportamiento de sus miembros individuales". El "Otro generalizado" internalizado por los individuos es el origen del control que la sociedad ejerce sobre sus miembros. Es en la forma del otro generalizado que los procesos sociales influyen en la conducta de los individuos involucrados en ellos y que los llevan a cabo; es decir, que es en esa forma como la comunidad ejerce control sobre el comportamiento de sus miembros individuales. Mead, (1990) indica que este control puede ser del tipo barrera psicosocial al comportamiento (como las prohibiciones, los tabúes, las imágenes negativas del otro, las expectativas negativas en relación al otro) o del tipo facilitadores sociales, tales como, expectativas positivas respecto del otro, permisos, heroizaciónes del otro, idolización del otro, idealización del otro, etc. En esta investigación, el OTRO GENERALIZADO toma las formas del USUARIO y del PROVEEDOR.
Ejemplos clásicos de la influencia del Otro-generalizado son el chisme (los otros me inventan o me juzgan), vestirse para ser visto de determinado modo (bien vestido-bien recibido por los otros), "tener una personalidad agradable" o "ser atractiva o tener sex-appeal" para los otros, preocuparse por el que dirán, el cuidado de la imagen ante los demás, entre otras muchísimas formas.
El "Otro-generalizado" actúa sobre mí por presencia real o virtual de los otros en el espacio social en que vivo. La educación informal introyecta las normas del "Otro-generalizado" en mí, de modo que yo me convierto en mi-propio-censor-moral, mi-propio-policía, mi-propio-padre, etc. Es una entidad interior cercana en significado y acción al super-yo Freudiano. El individuo socializado se auto-fiscaliza, es su propio fiscal, su propio juez. Tiene lo que se puede llamar conciencia ética.
Los individuos al aprender unos de otros con respecto al “Otro-generalizado”, desde la memoria colectiva, terminan todos siendo muy semejantes, como casos particulares del "Otro-generalizado". Si el “Otro-generalizado” de mi grupo cultural tiene un acento particular al hablar español, lo mas probable es que ese acento sea obligatorio para todos los nacidos dentro de esa cultura. Cuando el individuo se presenta ante los otros "su actuación tenderá a incorporar y ejemplificar los valores oficialmente acreditados de la sociedad". Goffman, (1959) señala que es el modo que tenemos los individuos de satisfacer la necesidad de ser valorados por los demás como miembros de nuestro grupo y dignos de serlo. Necesitamos existir para los demás de un modo positivo. Es la necesidad de reconocimiento ontológico que todos tenemos.
La importancia sentida de la articulación del yo de las personas con el otro generalizado que es la sociedad en que viven puede significar una barrera para el cambio en aspectos importantes de la vida personal y social. De acuerdo con Bateson, (1979) las ideas (podemos decir que también las conductas) de las personas están sustentadas por el sistema social a la vez que el sistema social está sustentado por las ideas de las personas. Bateson, (1979) indica además, que es muy difícil para estas personas, doblemente dirigidas por sus ideas y por la sociedad en que viven, modificar sus ideas cuando éstas son importante para la persona y el grupo social en que vive. Cambiar ideas o conductas importantes implica no solamente modificarlas, sino también modificar otras ideas relacionadas con la ideas cambiadas, así como también, reestructura su entorno social para que acepte su cambio y adecuarse a las demandas internas de coherencia y mantener satisfecha su necesidad de interactuar con el medio social en que vive.
En cuanto al cambio individual y colectivo relacionados con el "otro-generalizado", en general, resulta más fácil que los individuos cambien cuando cambia el "otro generalizado"; es mucho más difícil que los individuos puedan cambiar al "otro-generalizado".
El otro-generalizado es un producto de la cultura y existe en el mundo de la cultura, es decir, en el reino del significado. En este mundo lo que llamamos significado no es necesariamente parte de la realidad, sino que es lo que nosotros le agregamos a la realidad percibida y por lo tanto es un agregado imaginado.
Para comprender el conflicto intergrupal, este trabajo de investigación adhiere al pensamiento de los investigadores Heider (1965) y Kelley (1967) y que luego hasta hoy ha sido desarrollado como teoría de la atribución. Según este teoría, para comprender los fenómenos sociales es necesario conceptualizarlos en términos de los sistemas de creencias sostenidos por los actores sociales mismos, es decir en términos de las "teorías implícitas" que organizan la conducta de las personas. Esto nos conduce a la consideración de la teoría de la atribución.
Según la Teoría de la Atribución, como seres cognitivos no nos limitamos a observar y llevar registro de lo que ocurre. Además tenemos una necesidad insoslayable de explicarnos lo que nos ocurre, de conocer sus causas, incluso cuando sabemos poco o nada respecto de la naturaleza de lo que nos ocurre, es decir intentaremos explicarnos las cosas aun en ausencia total de información (Farr, 1977).
De acuerdo a Farr, (1977) cuando nos explicamos el comportamiento de otras personas tendemos a atribuir sus acciones a sus características personales, las que suponemos estables; es decir, lo que llamamos atribuciones disposicionales. Pero cuando explicamos nuestro comportamiento tendemos a explicarlo en términos de la situación en que lo hacemos si es resultado es negativo; si el resultado es positivo tendemos a explicarlo como producto de nuestras características personales.
El resultado de las atribuciones disposicionales se generalizan: para el "siempre" de la persona o "para el todos del grupo", siendo estas las características que los individuos muestran en algunos momentos de su conducta. Los observadores hacen una "sobregeneralización" respecto de la conducta que observan en ella. Como además suponen que la persona es estable, entonces afirman que como fue su conducta en el pasado así seguirá siendo en el futuro. Es algo así, como "el efecto de la primera impresión", clásico en la sabiduría popular. Cuando generalizamos la explicación para un grupo, entonces decimos que hemos creado "el otro generalizado".
El problema es que esta creencia de la estabilidad de las causas de la conducta de los otros determina nuestra propia conducta respecto de ellos. Las personas actúan de acuerdo con sus creencias (Farr, R. 1977). El tema de esta investigación es precisamente éste: Los usuarios y proveedores de un sistema de salud local se "explican" mutuamente las conductas de modo conflictivo. La teoría implícita puede ser explicitada como una Teoría del Otro que George H. Mead expresó en su análisis del "Otro Generalizado", mencionado anteriormente.
La mayor parte de lo que hacemos, lo hacemos bajo la influencia del "otro-generalizado". Esto es, especialmente cierto, en el caso de las normas morales. Constituye parte esencial del "nosotros psico-social". Schutz, (1964) se refiere a ésto del modo siguiente: "La pauta cultural, mediante sus recetas, ofrece a actores típicos soluciones típicas para problemas típicos". Lo que Schutz llama pauta cultural es el marco normativo representado por el Otro-generalizado. Es así como todos terminamos vistiéndonos del mismo modo, caminando del mismo modo, usando el mismo acento nacional o regional al hablar, etc. puesto que lo hacemos siguiendo la misma pauta prototípica del "Otro-generalizado".
El "Otro-Generalizado-Conflictivamente" se transforma en enemigo y fácilmente se convierte en objetivo de guerra. La situación se agrava cuando dos grupos se enfrentan como enemigos. Spillmann y Spillmann, (1991) acotan que la persona (o el grupo) que padece el "síndrome del enemigo" ve a la persona "enemiga" como culpable de males que aquejan al que la define como tal, la hace objeto de anticipaciones negativas (espera de ella sólo lo peor), la identifica con el mal, piensa que lo que ella pierde, su enemigo gana, entonces el enemigo es parte de un grupo maligno y que no es posible concederle empatía alguna
La cultura puede definirse como un sistema compartido de símbolos y significados. La conducta humana es acción simbólica y comunicacional, en tanto, expresa significados (Blummer,1959). Este punto de vista se denomina interaccionismo simbólico. Dentro de este enfoque se pueden definir algunos supuestos básicos para comprender la conducta humana como producto cultural:

1.- Los seres humanos actúan en relación a las cosas de acuerdo al significado que estas tienen para ellos. Las personas actúan de acuerdo con sus definiciones de la situación. Las acciones de las personas expresan los significados que atribuyen a la situación de las cosas. (Thomas, 1928).

2. - Las situaciones definidas como reales tienen consecuencias reales. Este principio es conocido también como la profecía autorealizatoria.

3. - El significado que las cosas tienen para los individuos en una cultura surgen de la interacción con los otros individuos en la misma cultura. Bebchuk, (1994). Indica que el significado de las cosas siempre esta indeterminado en cierta medida. Esta indeterminación obliga al permanente cotejo interpersonal a través del cual las personas coordinan sus emociones y lenguaje.